Cansancio intelectual

Ayer fue un día rematadamente cansado. No por el ejercicio físico, ya que como estaba lloviendo, me pasé toda la mañana y la après-midi en el sofá sino por el esfuerzo mental de después. Ay señor, y eso no es nada comparado con lo que me espera.

Anne me propuso ir a ver un espectáculo de Ópera (Don Giovanni) y acepté. Bien pues imaginaos la situación de estar en una granja rehabilitada (a Sergio le habría gustado la integración hormigón-madera) rodeado de gente que habla francés a la velocidad del rayo, viendo una obra cantada en italiano (a la barrera del italiano hay que añadir la barrera de que es cantado, y eso dificulta aún más) subtitulada en francés. Triple mortal carpado hacia detrás. Menos mal que conocía el argumento, si no… a saber!

El primer acto lo pude comprender más o menos bien, porque a la velocidad que cantaban me daba tiempo a leer el texto de los subtítulos. Poco a poco la granja se fue caldeando (literalmente) y cuando iba a empezar a hacer calor, tuvimos el descanso. Momento crucial, llegamos al bar con las amigas de Anne y empecé a pescar. Y volví con la cesta muy vacía. ¡Madre mía! ¡Qué velocidad! No me enteraba de casi nada. Y yo venga a concentrarme en las caras de los hablantes. Con los ojillos medio cerrados haciendo un esfuerzo por captar algo, aunque fuera viendo cómo movían los labios. Ni modo.

Trompetitas y comienza el segundo acto. Y esto fue el acabose. El calor ya desde el principio era insoportable y me pasé todo el tiempo abanicándome con el programa. La trama estaba más complicada y los subtítulos apenas me daba tiempo a leerlos y comprenderlos. Así que estuve esperando el final con muchas ganas.

Cuando por fin acabó, nos tomamos unas copas fuera, al fresco mientras llovía. Más de lo mismo, ojillos cerrados y a intentar pescar. Hubo un par de veces que conseguí entender un par de frases seguidas, pero por lo demás nada, imposible.

Así que llegué a casa deseando acostarme y poner el cerebro y las orejas en remojo, porque menuda paliza les di ayer. No quiero ni pensar cómo va a ser esto cuando la semana que viene añada el doble tirabuzón del inglés a mis entrenamientos. Trabajo en inglés, vida en francés, y mi cabeza en español. Espero no volverme loco, y adaptarme pronto.

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2 respuestas a Cansancio intelectual

  1. Ay mi querido investigador globalizado, supongo que tras el shock operístico estarías al borde del colapso. Ya sabes que yo hubiese muerto con lo del calor, y me hubiese quedado KO.

    Animo y ya se te ira haciendo el oído al francés. Un besote

  2. Elena dijo:

    Tranquilo, que a todo se acostumbra uno. Llegará un día en que realmente no sepas en qué idioma estás hablando. Y lo de la cabeza en español… si no lo hablas todos los días pasa pronto.

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